Porque hubo un momento en que las damas no se fueron de la casa sin ellas, g …

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Debido a que hubo un momento en que las damas no salieron de la casa sin ellas, los guantes siempre me han sugerido la elegancia de los carruajes tirados por caballos, los salones y las pelotas. Durante mucho tiempo he imaginado tejer un buen par de guantes que serían tan apropiados para esa vida como esta. Un simple puño que se puede usar largo o doblado, un refuerzo para el pulgar y dedos que se ajustan a los suyos, el resultado es un par de guantes clásicos. Tal vez sean del tipo que podría haber lucido el trágico Lily Bart …

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